
Una conversación de la University of Toronto Mississauga con el profesor de psicología Dr. Norman Farb sostiene que el mindfulness no tiene por qué significar quedarse quieto. El texto plantea que moverse, caminar por el campus e incluso hacer una pausa breve entre clases puede servir para notar la respiración, la postura y otras señales corporales en lugar de ir en piloto automático.
Datos clave
- Dr. Norman Farb es profesor de psicología en la University of Toronto Mississauga.
- Describe el mindfulness como prestar atención a cómo se desarrolla la experiencia de un momento a otro.
- Define la interocepción como el sentido del estado interno del cuerpo, incluidos el latido, la respiración y la tensión muscular.
- Recomienda prácticas de 3 a 5 minutos para estudiantes que solo tienen unos minutos entre clases.
- Dice que orientar la atención hacia la experiencia, y no lejos de ella, es lo que convierte una actividad en un punto de acceso.
Qué significa esto para los estudiantes de UTM
Para los estudiantes de UTM, el mensaje práctico es que la atención puede entrenarse en lugares cotidianos: en el camino a clase, durante una clase, en la pista cubierta del RAWC, en los senderos del campus o en una breve pausa entre compromisos. El consejo de Farb no es esperar una larga sesión de meditación, sino usar momentos cortos y repetibles para notar lo que hace el cuerpo.
También sugiere empezar por observar la respiración, la postura o un sonido cercano durante tres a cinco minutos. Además, recomienda reducir el cambio constante entre aplicaciones y notificaciones, porque cada cambio de atención tiene un coste. En su planteamiento, incluso escribir un diario, grabar una nota de voz o pintar puede funcionar si hace que la persona se acerque a su experiencia en vez de alejarse de ella.
- Mejor para: estudiantes que se sienten mentalmente en otro lugar durante clase o mientras cruzan el campus.
- Tiempo necesario: 3 a 5 minutos bastan para empezar.
- Objetivo central: pasar del modo de planificación o evaluación constante a un modo más sensorial y receptivo.
- Enfoque campus: el entorno de UTM se presenta como un lugar donde los estudiantes pueden desacelerar de forma intencional y notar lo que los rodea.
¿Qué es la interocepción y por qué importa?
La interocepción es el sentido del estado interno del cuerpo. En la explicación de Farb, eso incluye el latido, la respiración, la tensión en los hombros y el nudo en el estómago. Dice que cuanto más notan las personas los cambios en esas sensaciones, más fácilmente pueden cambiar también sus historias y reacciones.
También cuestiona la idea de que la gente esté completamente desconectada de su cuerpo. En su lugar, afirma que suelen tener hábitos muy marcados sobre a qué prestan atención. Bajo estrés, las personas pueden fijarse en las señales de amenaza y perder de vista señales más tranquilas que indican seguridad, comodidad o conexión.
¿Por qué el movimiento ayuda con el mindfulness?
El movimiento ofrece sensaciones que se pueden trabajar de forma intencional. Farb dice que el ejercicio puede generar sensaciones exigentes, como la intensidad del cardio o el esfuerzo del entrenamiento con pesas, pero que esas señales suelen ser seguras y pueden indicar que se está haciendo algo beneficioso.
Advierte, sin embargo, contra ir más allá de lo que el cuerpo puede soportar. La meta es encontrar el nivel adecuado de dificultad: suficiente sensación para sostener la atención, pero no tanta como para resultar abrumadora. Esa idea también aparece en los ejemplos para estudiantes, desde yoga y natación hasta caminar, recorrer senderos y el entrenamiento de pesas constante.
¿Cómo pueden usar cinco minutos entre clases los estudiantes ocupados?
Empieza por considerar que cinco minutos sí sirven. Farb dice que las prácticas de 3 a 5 minutos son una buena forma de comenzar, porque ayudan a notar algo que normalmente se ignora y a pasar a un modo sensorial y receptivo. La idea no es obligar a la mente a quedarse quieta, sino practicar la entrada y salida de la atención con más conciencia.
Recomienda hacerse preguntas sencillas: ¿Qué suelo no notar? ¿Qué hace mi respiración? ¿Cómo cambia mi postura al caminar? Incluso una sola observación nueva puede interrumpir la sensación de que la vida avanza en piloto automático.
¿Puede el descanso ser productivo?
La respuesta de Farb es no. Dice que si un descanso parece orientado a una meta, probablemente todavía no sea un verdadero descanso. Su idea es que muchas personas llevan la lógica del trabajo al descanso y luego se juzgan por no recuperarse. Sostiene que aceptar un periodo de no hacer nada es lo que permite que aparezcan pensamientos realmente nuevos.
Para los estudiantes que alternan clases, tareas y estimulación constante, eso significa que el descanso puede necesitar protección como una actividad propia, en lugar de tratarse como un fallo de productividad.

